Los alimentos que se promocionan saludables deben pasar examen


Los alimentos que se promocionan saludables deben pasar examen por Ana Macpherson

La capacidad de los lactopéptidos en un lácteo para calmar el estrés, la de los lactobacilus de un yogur para reducir la rigidez de las arterias o la de un té para mejorar la concentración son cualidades no demostradas. Así que no se podrán afirmar tales efectos a la hora de colocarlos en el súper, en la farmacia, en la parafarmacia o en la herboristería. La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) les ha denegado la aprobación a estas declaraciones.

En la batalla comunitaria por evitar engaños al consumidor y moderar la euforia casi terapéutica de los alimentos industriales, la EFSA casi está colapsada. Llegaron 40.000 solicitudes, se aprobó una lista de 4.000 componentes saludables conocidos y asumidos por todo el mundo –como que el calcio ayuda a los huesos y las vitaminas al sistema inmunitario– y empezaron a emitir informes acerca de las cualidades de otros nutrientes más novedosos y que acompañaban lácteos, infusiones, chocolatinas… Algunos han sido aprobados, sus cualidades demostradas; otros denegados, y un pequeño grupo se ha retirado a la espera de presentar más informes irrefutables ante la agencia.

La demostración es tan exigente como la de un medicamento y el reglamento europeo deja claro que ningún alimento cura. “Pero cuando estás en lo alto de la pirámide del bienestar, cuando comer no es el problema, ni tampoco comer alimentos seguros y buenos, la sociedad da otro paso. Así nacieron los alimentos funcionales, esos que sirven para algo más, que ayudan a través de su consumo a estar más saludables”, reflexiona la bromatóloga de la facultad de Farmacia de la Universitat de Barcelona María Izquierdo.

Empezaron los japoneses con sus alimentos foshu, aunque la relación entre alimento y salud es bien antigua. Luego la moda pasó a Estados Unidos y su FDA (Food and Drug Administration) ya estableció normas para aceptar las declaraciones de salud. Europa se incorporó a este mercado hace apenas quince años y nadie lo controlaba. “Se llegaron a vender cebollas sin colesterol”, recuerda la bromatóloga.

La normativa cambió en el 2006 y desde entonces organismos nacionales y europeos están en ello para que nadie se confunda. Por ejemplo, un informe de la EFSA autoriza que se diga que un alimento favorece la disminución del colesterol, que no es lo mismo que decir ese alimento es lo que le permitirá reducir el colesterol a quien lo tome. Se podrá decir que un concentrado de tomate soluble puede beneficiar el mantenimiento de la agregación de plaquetas en la sangre, pero no que soluciona ese problema. También se ha aprobado que los chicles con 100% de xilitol reducen la placa dental.

¿La publicidad de un lácteo podrá decir que “aumenta tus defensas”? Si la empresa demuestra que su producto aumenta los linfocitos, “probablemente podrá decir eso, que aumenta los linfocitos, pero no las defensas, como ahora”, explica María Izquierdo.

La industria reconoce un antes y un después de esta normativa europea, pero todos parecen satisfechos con ella. Según la FIAB (federación de industria alimentaria y bebidas), “el desarrollo de la investigación es paralela al aumento de este tipo de productos, lo cual demuestra que la industria es capaz de trasladar los beneficios de la investigación a la mejora de la calidad de vida de los consumidores”.

“El Reglamento está asentando las bases del juego, lo que nos permite a todos jugar en las mismas condiciones y armonizar la comunicación que se ha venido realizando para este tipo de alimentos”, explica Ana Palencia, directora de Comunicación de Unilever España (fabricante de productos como Flora pro activ).

“Estamos encantados de que se ponga orden en este terreno, porque nosotros sí manejamos evidencia científica y hace años que dedicamos un gran esfuerzo a investigación”, asegura Álvaro Bordas, director de comunicación de Danone. A esta empresa le han aprobado las cualidades del Danacol, un lácteo con fitoesteroles que disminuyen la colesterolemia, y del Danonino como fuente de calcio. Así que podrá decir que esa cualidad beneficia los huesos y el crecimiento en los niños. Las cualidades de Actimel y Activia volverán a ser presentadas ante la EFSA porque hay algunos problemas de interpretación de lo que hay que alegar y la documentación que presentar.

¿Esto va a suponer un cambio de orientación en la alimentación funcional? “Cambiará, pero aún es pronto. Hay un periodo transitorio, pero se irá notando cómo se pone orden en la información al consumidor”, opina el director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, Roberto Sabrido. Demasiado bombardeo del previene y cura. “Tener que demostrar lo que se dice va a reducir ese exceso”.

“Nosotros seguimos investigando”, señala el directivo de Danone. “Es un saber común que la alimentación es una vía para mejorar la salud. ¡Los médicos te recomiendan plátanos para evitar tirones musculares!”. Y las investigaciones siguen en busca de efectos en las alergias, en la inmunidad… “y el intestino aloja un gran arsenal de bacterias que intervienen en el sistema de defensas”.

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