¿Es Agel una estafa piramidal? Pues va a ser que no


¿Es Agel una estafa piramidal? Pues va a ser que no por S.M. Mc.Coy

Algunos de ustedes se han dirigido a mí advirtiéndome de lo que, a su juicio, podría tratarse de una estafa piramidal. En estos momentos de crisis, me advierten, proliferan los listillos que tratan de aprovecharse de la desesperación de la gente para hacer negocio a su costa. Y lo hacen con base en estructuras imposibles de negocio. La más de moda en el momento actual giraría, me comentan, alrededor de los complementos nutricionales de la estadounidense Agel. Échele un vistazo, McCoy, me piden, que ahí hay gato encerrado.

Pues bien, aunque compro la mayor de esta historia, la necesidad agudiza el ingenio para bien o para mal, he de confesar que mi capacidad para llevar un trabajo de investigación de calle como el que este caso requiere, es limitada. La vida no me da para más. Sin embargo, tenía una firme sensación de deuda pendiente. La cercanía del I Congreso de Agel-Iberia, que congregará en Madrid a más de 1.000 personas el próximo 28 de noviembre, aconsejaba abordar la cuestión cuanto antes. De ahí que, tras brujulear por la web, me haya encontrado con un post muy beligerante sobre el particular en el blog de uno de los miembros de la blogosfera española más conocidos: el de Kurioso. De él me haré eco en el día de hoy.

Aunque el nombre del autor suene a chiste, dos son las razones por las que lo elijo para ilustrar esta cuestión. Primero, porque su contenido está razonablemente documentado y es fruto de su propia y corta experiencia; no habla, por tanto, a humo de pajas. Segundo, e igual de importante, porque en los comentarios participan algunos de los principales impulsores del proyecto en nuestro país, entre otros el ex director general de Burger King, Sergio Rivas, que en un momento dado pierde los papeles, y el General Manager para España y Portugal de Agel, Luis Medina-Montoya. De ahí que, aunque el debate se extienda a lo largo de numerosas idas y venidas, les recomiende su lectura completa para que puedan formarse su propio criterio.

Tesis de Kurioso. Aparte de lo que afecta al producto en sí, que carece de toda la información preceptiva y necesaria en su etiquetado para nuestro territorio, su comercialización se trataría de una estafa moral, con connivencia legal y buenas dosis de marketing americano (…) que esconde viejísimos sistemas de enriquecimiento binario donde se descapitaliza la base del trapezoide multinivel para capitalizar su altura. Según el autor, Agel se aprovecharía de un resquicio legal de la difusa, poco honesta e insuficiente Ley de Comercio Minorista al esconder (prohibido) el beneficio derivado de la incorporación de nuevos vendedores sin contrato laboral ni mercantil en el precio del propio producto. A partir de ahí hace un desarrollo del esquema completo de ingresos potenciales, estructurado en 8 pasos distintos. Como el producto es la excusa y la captación es el medio, el marketing juega en todo esto un papel esencial. ¡Divide y estafarás!, exclama.

Su conclusión final no tiene desperdicio por lo que la reproduzco en su integridad. No hay muchas dudas de su opinión, que no necesariamente comparto: el mercado multinivel de Agel es un negocio muy rentable para los trileros del comercio, charlatanes y embaucadores que se enriquecen a costa de su labia, de su agenda y de convencer a los más débiles con un producto legal pero no mejor que la Jalea Real, El dinero de los beneficios viene, en mayor medida, de las “castas” inferiores embelesadas siempre por el discurso del rápido enriquecimiento. La ventaja de Agel y que hará su (segura) caída más lenta es su dilación en la curva de maduración de todo negocio multinivel, ofreciendo beneficios más rápidos que en otros sistemas multinivel lo que facilita el crecimiento constante de sus bases inversoras”. Una cara de la moneda.

Tesis de Agel y defensores. El contenido del post está lleno de incorrecciones, falsedades, tópicos y valoraciones sesgadas de todo tipo, (…) algo, por otra parte, inevitable y recurrente. Por lo que respecta a los productos de Agel, cuentan con la preceptiva notificación de su comercialización a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en el caso de los complementos alimenticios y a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED) en el caso de los productos cosméticos. Por otra parte la empresa no figura en el Registro General Sanitario de Alimentos (RGSA) ya que, al no contar con sede social en España ni llevarse a cabo en territorio español ninguna operación de valor añadido sobre los productos,  no estamos obligados por la ley que rige este registro (…). Los productos, que se comercializan en 55 países de todo el mundo, cuentan con todos los requisitos legales en el país de producción, Estados Unidos. Por otra parte, los sobres individuales carecen de etiquetado con ingredientes porque no se pueden vender de forma individual. En las cajas sí figuran.

En relación al sistema de distribución, venta directa y marketing de redes, funciona desde hace 50 años en todo el mundo. Es el mejor sistema de distribución que existe, pues acerca al consumidor al fabricante del producto, eliminando intermediarios y (…) reparte el beneficio de forma más justa entre el fabricante y el distribuidor independiente que es el que genera la demanda (…). Un modelo que permite a cualquier persona poner en marcha una actividad emprendedora con una inversión mínima aunque (…) la estadística indica que, como en cualquier nueva empresa, el 90% fracasa antes del tercer año.

Mi opinión personal, si es que sirve de algo, es que en un esquema de negocio como el de Agel hay que determinar: uno, si el canal es válido y su utilización se ajusta a la ley (o de facto se está cometiendo un fraude de ley, se cumple con la letra pero se vulnera su espíritu); dos, el producto responde a la finalidad para la que es vendido (al final la casuística es infinita y, por tanto, la concreción de su éxito cierto complicada; de ahí la importancia del dictamen de los organismos administrativos correspondientes); tres, si la relación entre el fabricante y el distribuidor se ajusta o no a la legalidad (contrato laboral o mercantil, facturación, imposición directa o indirecta y similares); y cuatro y último, que no ha salido en todo el texto, grado de solvencia de la propia Agel y transparencia de sus cuentas con objeto de saber si puede hacer frente a las obligaciones financieras contraídas con su red de ventas. Algo que, por lógica, cualquier partícipe en la cadena debería exigir ex ante, ¿no?

Según sea o no la respuesta a estas preguntas, legalidad del canal, eficacia del objeto de la venta, formalidad en la relación y viabilidad financiera, se puede concluir que estamos ante un negocio dudoso o no. He de reconocer que lo contemplo con escepticismo. No veo una demanda natural para un producto de ese tipo y creo peligroso el modelo acumulado de distribución con un porcentaje tan alto de abandonos rápidos. Claramente obliga, para rentabilizar, a aumentar la base de distribución de forma prioritaria. Dicho esto, de ahí a calificarlo, como algunos lectores sugieren, de estafa piramidal, me parece excesivo aunque Doctores tiene la Santa Madre Iglesia. En cualquier caso, me da en la nariz que de este post voy a salir escaldado, pero bueno. Buen fin de semana a todos y… al ataque con sus comentarios.

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